lunes, 22 de abril de 2013

MÉTODOS DE LECTOESCRITURA
El otro día estuvimos analizando en clase distintos métodos de lectoescritura, cada uno elegimos un método y al día siguiente en grupos de cuatro o cinco personas lo pusimos en común y votamos el proyecto que más nos gustaba de todos.
Yo analicé el método bichitos para 5 años - Tillo el Grillo- de la editorial Casals.
Este método sigue una metodología ecléctica, ya que por ejemplo, en el apartado de grafomotricidad utiliza la metodología sintética, pero en los demás aparecen frases, palabras, canciones, poesías... por lo que sería analítica.
La iniciación a la lectoescritura, comienza con líneas mas simples como la vertical y horizontal y cada vez se complican un poco, olas, bucles, escaleras...después de cada tipo de línea, va introduciendo la letra que mas se parece en el trazo.
El método no me pareció en general sexista, aunque me llamó la atención que todas las mujeres llevan falda y por lo general van vestidas de color rosa.
Muestra multiculturalidad, ya que aparecen instrumentos de todos los continentes, hay una canción de un chinito, aparecen tejidos de Perú...
Con respecto a la religión solo hace alusión al catolicismo ( Navidad y Semana Santa).
Es un método anual y está dividido en áreas: somos músicos, somos artistas, grafomotricidad y las fiestas.

Los otros proyectos que habían analizado mis compañeras de grupo son:
- Bichitos para cuatro años - Mila la Hormiga- Ed. Casals
- Letras de colores para cinco años - Ed. Santillana.
- Volteretas para tres años - Ed. Sm.

De todos ellos el proyecto que más nos gustó fué "Volteretas".
Este proyecto sigue una metodología sintéticas ya que parte de la unidad mas pequeña hasta llegar a la más compleja, tanto en la grafomotricidad como en la lectura.
La iniciación a la lectoescritura se trabaja a partir de unos cuadernillos de grafomotricidad que empiezan con el grafismo de la línea vertical de arriba a abajo y de abajo a arriba, seguido de la horizontal de izquierda a derecha y de derecha a izquierda e introduciendo cada vez trazos más complejos como líneas curvas, zig-zag...
La lectura se trabaja a partir de imágenes de un cuento que es diferente en cada unidad y con pictogramas que representan frases cada vez más complejas relalcionadas con el cuento.
Es un método preparatorio para la lectoescritura, no introduce vocales ni consonantes de forma específica.
Nos ha gustado también porque no aparecen imágenes sexistas, trabaja mucho la multiculturalidad a través de los bits de inteligencia y del cuaderno de colegitos por el mundo.
También trabaja las emociones, la conciencia fonológica...

María Dolores López Fernández
Silvia López Fernández
María Jesús López Morillas
Ana  López Galindo
Judith Guerrero Vicente

lunes, 8 de abril de 2013



EL PRÍNCIPE Y LA PÓCIMA DEL OLVIDO

Érase una vez un príncipe al que le gustaba mucho ir a caminar por el bosque, todas las mañanas,  nada más levantarse,  salía de sus aposentos y se dirigía al bosque donde le encantaba escuchar los pajaritos, observar los frutos que crecían en cada época del año, recolectar algunos de ellos para el desayuno, era lo que más le gustaba de su aburrido día, ya que después del desayuno tenía muchísimas clases y actividades que le prepararían para ser el futuro rey ( clases de inglés, de francés, montar a caballo…)
Una mañana siguiendo el vuelo de una bandada de mariposas de mil colores, se alejó más de lo que acostumbraba de palacio y cuando quiso volver no sabía por dónde. Empezó a caminar y a caminar, pero por más que andaba no lograba llegar a ningún sitio conocido. De repente vio a lo lejos un hermoso lago de aguas cristalinas, detrás del cual se divisaba una cabaña de madera de la que salía humo por la chimenea. El príncipe se puso muy contento ya que por fin encontraba a alguien que le pudiese ayudar a encontrar el camino de vuelta a casa.
Tocó la puerta pero nadie contestó, como estaba entreabierta la empujó un poco y se abrió, pasó lentamente mientras que sus ojos se acostumbraban a la oscuridad de la cabaña y cuando estaba dentro escuchó una voz: ¿quién te crees que eres jovencito? ¿quién te ha dicho que pases?¿no sabes que soy la bruja verruga grande?¿no has escuchado hablar de mí?
-          Perdone señora, soy el príncipe Ulises, me he perdido en el bosque y no se volver a casa, ¿podría usted ayudarme?
-          ¿Has dicho el príncipe?, claro que sí hijito, yo te llevaré de vuelta a casa, pero primero toma este caldito caliente, debes tener mucha hambre y frío.
El caldito que la bruja verruga grande dio de beber al príncipe, no era ni más ni menos que la pócima del olvido. Cuando terminó de beberla, no sabía quién era, de dónde venía, no se acordaba de nada.
La bruja le hizo salir de la cabaña y le dejó en medio del bosque. El príncipe comenzó a caminar sin rumbo hasta que se encontró a un búho, que llamó su atención: Hola, ¿dónde vas?, - no se-, contestó el príncipe. ¿quién eres?, preguntó el búho, - tampoco lo sé-. Bueno, estoy pensando, - dijo el búho- que como es muy tarde y pronto va a caer la noche, te puedes resguardar debajo de este árbol, yo te cuidaré mientras duermes y mañana te ayudaré a encontrar tu casa.
A la mañana siguiente cuando el príncipe despertó, el búho le volvió a preguntar si recordaba quién era, pero contestó que no. Así que comenzaron a pasear por el bosque y a los pocos pasos encontraron una bandada de mariposas que comenzaron a revolotear sobre sus cabezas y dijeron al búho: ¿dónde vas con el príncipe?  -¿Cómo que el príncipe? – dijo el búho- Si, es el príncipe Ulises, ¿nunca le has visto en el bosque?
El búho y las mariposas llevaron al príncipe hasta el palacio, donde todos les recibieron con gran alegría, ya que estaban muy preocupados desde el día anterior, no habían parado de buscarle sin conseguir ninguna pista. Pero el pobre Ulises no lograba recordar nada por más que lo intentaba.
Entonces el búho recordó y contó al rey: ¡ya sé que le pasa al príncipe! en el bosque, a la otra orilla del lago, vive la bruja verruga grande, famosa por su pócima del olvido, creo que Ulises ha bebido de ella y por eso no logra recordar nada. La única forma de acabar con el hechizo es traer hasta aquí a la bruja y tirarle cien veces de las orejas.
El Rey mandó a 50 de sus hombres hasta la cabaña de la bruja, y en pocas horas estaban de vuelta con ella, que se retorcía y gritaba. La pusieron delante del príncipe y le tiraron hasta cien veces de las orejas, y justo en el tirón número cien, el príncipe recuperó su memoria.
El Rey mandó encerrar a la bruja en las mazmorras del castillo para que no volviera a hacer de las suyas. Y desde ese día el príncipe Ulises pudo disfrutar tranquilo y en compañía del búho de sus largos paseos por el bosque.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.